Poetry By Mariela Martinez   |   Translation By Marie Anne Arreola

La primera vez que me quedé

No pasó nada extraordinario.

No hubo música

ni una frase que recordar después.

Solo esa sensación

de que la conversación

no pesaba.

De que no tenía que pensar

antes de responder.

Me mirabas

como si ya supieras algo de mí

que yo aún no había dicho

Y yo me quedé un segundo más de la cuenta.

Eso fue todo.

O eso creí.

Aprenderte

Al principio

eras fácil.

Luego empecé a explicarme demasiado.

A medir lo que decía,

lo que no decía,

lo que podía molestarte sin querer.

Aprendí tus silencios.

Los buenos y los otros.

Los que significaban

que algo ya no iba bien

aunque no hubieras dicho nada.

Y aun así me quedé.

Porque todavía había momentos

en los que eras el del principio.

Y eso bastaba

para ignorar todo lo demás.

Soltar

No hubo un final claro.

Nadie dijo basta.

Simplemente un día

dejé de justificarte

en mi cabeza.

De buscarte

en lo que hacías bien.

De esperar

que volvieras a ser

quien creí al principio.

Y entonces fue fácil.

No porque dejara de doler.

Sino porque por fin

dejó de confundirme.